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Testimonios

Stella Maris Delestal
"Conocí las Constelaciones Familiares a través de la licenciada Alicia Alfuso y de la profesora Adriana Pimentel y descubrí en sus talleres la maravilla de poder observar y entender desde el amor situaciones de la vida que nos hacen sufrir y de esta forma reparar dicho sufrimiento.
Más tarde supe que ellas realizaban un curso de Formación en Constelaciones y decidí participar. Para mí fue tan enriquecedor adquirir los conocimientos y practicar todo aquello que había visto en los talleres.
Tanto Alicia como Adriana siempre entregaron sus conocimientos y experiencia con claridad, haciendo sencillo de entender la esencia de las Constelaciones Familiares.
Haber realizado este curso transformo mi pensamiento y por ende mi vida.
Agradezco a ambas profesoras, el acompañamiento, la dedicación, la amorosidad en la que se desarrolla el curso, este curso no solo me dio conocimientos, enriqueció mi alma.
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Marcela Virto
"Asistir al primer año de la Formación de Constelaciones Familiares me dejó como experiencia que cada encuentro atravesó mi vida desde muchos lugares, produciendo consciencia y sanación profunda. Estudiar a Bert Hellinger me cambio la vida y la forma de pensar, todo lo puedo ver a través del amor y la compasión, encontrando un sentido más claro de cada suceso, esto no podría haber sido posible sin la dedicación, la bondad y guía de Alicia Alfuso y Adriana Pimentel a quien estoy eternamente agradecida."

Marita Bjering
"Hacía más de 10 años que había oído hablar de las Constelaciones Familiares.
Por temor, me costaba decidirme a participar en ellas.
Finalmente en 2018 conozco a Consteladoras Kirony comienzo a participar de los talleres que dictan y a constelar temas personales.
Si bien me acerqué más como curiosa y con cierto escepticismo, quedé absolutamente sorprendida de las manifestaciones del campo y del trabajo amoroso y serio que desarrollan Alicia Alfuso y Adriana Pimentel, para poder llevar adelante la tarea de constelar.
Finalmente fue tal mi entusiasmo,que en 2019 decidí iniciar la Formación en Constelaciones Familiares.
Aquí quiero mencionar la generosidad con la que las docentes Consteladoras Kiron imparten sus clases, sustentadas en una sólida base teórica y con la realización de trabajos prácticos.Esto nos otorga una sólida formación y confianza para el abordaje de nuestro futuro desarrollo personal y profesional.
En lo personal las Constelaciones han movido mi perspectiva de vida, llevándome a la resolución y a un abordaje diferente de las situaciones conflictivas.Sintiendo que se puede liberar la vida para actuar con mayor autonomía y optimismo.
Marita Bjerring
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Alumnas del 1° año de la Formación C.Familiares
"Uno de los regalos que nos hizo la vida fue conocer la teoría de Bert Hellinger y sus Órdenes del Amor, de la mano de Alicia Alfuso y Adriana Pimentel.
Gracias al trabajo de las Constelaciones Familia hemos visto temas que teníamos bloqueados: con ellas aprendimos laimportancia de aceptar y amar la vida tal y como es.
Todavía nos falta camino por recorrer y evolucionar. Estamos agradecidas por todo lo que nos han aportado nuestras maestras, permitiendo nuestro avance día a día, formando para nosotras una nueva herramienta para la vida y para nuestra futura profesión.
Estamos felices de continuar el 2° do año de este maravilloso camino.
Belén Mariño
Maria Cristina Di Pasquo
Grecia Rincón
Leonor Fernandez
Maria Teresa Palomino
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Lorena Oyola
"El 20 de septiembre constelé mi quiste de ovario. Y vi en el campo algo que no me esperaba ver de mí. Vi que mi madre alojaba en mi quiste su dolor y rabia por algo del pasado que no había visto, el duelo de un hijo abortado por mi madre. Cuando vi lo que mis representantes actuaban en el campo, mi alma reconoció a mi hermano muerto al instante, y me impactó muchísimo sentir que yo estaba ocupando su lugar. Sentí que algo vibraba en mi zona del quiste....una energía moviéndose adentro mío. Esa misma noche al irme, sentí un dolor muy fuerte de cintura tanto que no podía doblarme, estaba como paralizada y me dolían mucho los ovarios. Estuve toda una semana con ese dolor de cintura aunque de fue yendo de a poco. Y empecé a sentir que por primera vez yo estaba en mi cuerpo y que estoy viva. Es una sensación de por fin poder vivir mi vida, como de entrar a mi propio cuerpo y habitarme. Empecé a expresar lo que no me gusta y que en otros momentos solía callar y guardar mis enojos o cuando algo me molestaba, y ante mi sorpresa, me fue muy bien después de expresar mis emociones a los otros. Este mes, hace 2 semanas he vuelto a ir a las constelaciones, y aunque no he constelado de nuevo, sucedió que muchas personas me eligieron como representantes de sus sistemas en el campo. Y me sorprendí escucharme que mi voz es más alta, que hablo más fuerte. Toda mi vida he tenido una voz baja, casi no se me escuchaba cuando hablo en grupos. No sé que me pasó pero no sólo que sentí mi voz más alta, sino que también me sentí más presente en mi propio cuerpo.
Continúo procesando cambios favorables a mi salud en todos los planos. Y estoy muy muy infinitamente agradecida con mis consteladoras Alicia y Adriana porque me siento como si recién empezara a vivir.
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Silvia Angel
"Llegué a Constelaciones Familiares por curiosidad y recomendación sin saber de qué se trataba, ya que siempre repetía un patrón de conducta (por más que estaba psicoanalizada más de 15 años). Siempre estuve predispuesta a conocer terapias alternativas y la primera impresión en mi primer encuentro fue desconcierto y un poco de incredulidad. Sin embargo, volví una segunda vez, una tercera y así sucesivamente por más de tres años consecutivos. 
Cuando me permití participar como representante en el taller de Constelaciones me dí cuenta que no se trataba de creer, de cuestionar o entender qué sucedía en el taller. Todo lo contrario, dejarme llevar por mis sensaciones, escuchar mi cuerpo fue un reencuentro con mi instinto innato. Me permití aflorar mis sentimientos, percibir, recuperar la empatía por el otro fue un viaje de ida. Constelaciones se convirtió en un camino arduo de aceptación y responsabilidad de “lo que es” y no lo que “yo quiero que sea”. Lo cual fue y es uno de los aprendizajes más difíciles de aceptar. Sin embargo con paciencia y tiempo aprendí a mirar con otros ojos y dejé de echar culpas y sentirme víctima. Con sus grandes defectos y virtudes empecé aceptar, honrar y agradecer a mis padres, mis  abuelos, bisabuelos, y todo mi  círculo familiar ( y con todo lo que eso conlleva) por haber tenido la valentía de haber pasado la vida para que hoy yo esté presente. Desde ese instante, mi vida fue más aliviadora y sonriente. Probablemente por lo que me enseñaron las chicas mes a mes, el amor empezó a fluir, ya no hay cuestionamientos, hay aceptación y mucho amor.

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